El Templo Dorado: El símbolo de una fusión que nació de un conflicto
En el año 971 nació Mahmud Ghaznawi, el primer Sultán de la historia. Su religión, el sunismo, es la rama más fuerte del Islam en la actualidad, el 85% de los musulmanes del mundo son suníes. El primer Sultán de la historia, como supondrán ustedes, no ganó su título por su encantadora personalidad ni mucho menos por su linda sonrisa, Mahmud Ghaznawi fue un diestro estratega militar capaz de expandir su imperio a las tierras que hoy son Afganistán, Irán, Pakistán y el noreste de India. Conquistar estos territorios no fue fácil, mucha sangre corrió cuando el Sultán cumplió su mandato sagrado de combatir a los infieles.
¿Qué tiene que ver la historia del Sultán con mi viaje? Todo. El Templo Dorado nunca se hubiese construido si este hombre entre 1001 y 1026 no hubiera dirigido diecisiete invasiones contra la India. La razón es que el Sikhismo, la religión que predican los devotos del templo, nació en el siglo XV del conflicto entre los musulmanes y los hindús.
Los sikhs son monoteístas como los musulmanes, su único dios se llama el “Nombre Verdadero”, esto es completamente opuesto al hinduismo, religión politeísta que tiene tantas deidades que sus mismos seguidores no se atreven a dar un número aproximado. Pero sin que esto sea una contradicción los sikhs veneran a 10 gurús, que fueron hombres mortales, y siguen sus enseñanzas que están plasmadas en Gurú Granth Sahib, su libro sagrado. Los sikhs no creen en el sistema de castas del hinduismo, pero si creen en la reencarnación, y creen que la forma de salir del ciclo de reencarnación es a través de su amor por Dios.
El Templo Dorado tiene cuatro puertas que dan a las direcciones cardinales, este es el símbolo de que todo el que quiera venir será bien recibido. Yo ingresé al templo por la puerta occidental atravesando un hermoso arco de mármol llamado Darshni Darwaza. El primer piso del templo se encuentra cubierto de cobre y decorado con frescos y tallados florales con incrustaciones de piedras semi-preciosas. Ya quisiera yo saber de arquitectura para haber podido apreciar en su completa dimensión la belleza del lugar. En el segundo piso hay una pequeña habitación, que es en la que los gurús acostumbraban sentarse. Todo el tiempo se realiza constante lectura del libro sagrado, de principio a fin, con el canto permanente de himnos.
Dentro del Templo aprendí que los sikhs tienen cinco artículos de fe, las “Cinco Ks”. 1) El Kesh que significa pelo largo sin cortar, por eso los hombres llevan turbante, nótese que son los únicos indios que usan turbante. 2) El Khanga, un pequeño peine de madera para recogerse el pelo, y por la mañana cuando se levantaron pude apreciar el dominio con el que sujetan lo que les queda de pelo (después de toda la vida de apretarlo con un turbante están casi calvos). 3) El Kara, un brazalete metálico, símbolo de un solo dios. 4) La Kacha, ropa interior de algodón para recordarles que deben controlar sus deseos sexuales (ojalá todos los indios llevarán un par de estos!). 5) La Kirpán, que antes era una espada, pero que ahora no es más que una pequeña daga, que nunca debe ser usada para atacar, sino para defender, y que por ley están autorizados a portar en todo momento.
Antes de salir del templo comimos, sí señores, sentada en el suelo descalza y alimentándome con mis manos. Entre lo que pusieron en mi plato estaba una especie de arroz con leche que me recordó las tardes de los sábados en la casa de mi abuela. Y contra mi pronóstico inicial, todo estaba completamente limpio, en el templo alimentan, de nuevo gratuitamente, a más de 15.000 personas todos los días. La comida deliciosa.
Al salir lave mis pies con Dettol, un desinfectante que todo mundo usa aquí, pues no encontré alcohol en ninguna parte. No me dieron hongos, no me corte y si tengo algún parasito en mi cuerpo éste está esperando pacientemente mi regreso a Colombia para despedazarme, porque hasta el momento no me ha dolido nada. El Templo Dorado superó mis expectativas… Y después de dormir en el albergue mi casa en Delhi me parecía un hotel 5 estrellas. En pocas palabras, un balance bastante positivo.
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